Alumnos de la EETA Nº 32 de Resistencia obtuvieron el segundo puesto en una competencia de conocimientos de electrónica y alcanzaron un puntaje de 98 sobre 100 con un proyecto de robótica.
Estudiantes de escuelas técnicas del Chaco participaron los días 8 y 9 de octubre en las Olimpiadas Nacionales de Innovación, Informática, Electrónica y Tecnología Aplicada (ONIET), realizadas en la ciudad de Córdoba, donde pusieron a prueba sus conocimientos y habilidades en distintas disciplinas vinculadas con la tecnología, la innovación y las ciencias. La provincia estuvo representada por la Escuela de Educación Técnica Aeronáutica Nº 32 “Martín Lidoro Guzmán”, de Resistencia, y la Escuela de Educación Técnica Nº 2 “General José de San Martín”, de Barranqueras.
La competencia es organizada por la Universidad Blas Pascal y reúne a estudiantes secundarios de distintos puntos del país en desafíos que promueven la aplicación de conocimientos, el desarrollo de proyectos y la búsqueda de soluciones a problemas concretos. Uno de los resultados destacados de la delegación chaqueña fue el segundo puesto obtenido por Kevin Frank Canteros Bovero, alumno de la EETA Nº 32, en la modalidad Electrosaber I, con un puntaje de 100 puntos. Esta instancia consiste en una evaluación individual, de carácter teórico y con preguntas de opción múltiple sobre conceptos básicos de electrónica.
Además, estudiantes de la misma institución presentaron un proyecto de robótica basado en una incubadora automática de huevos, que obtuvo un puntaje de 98 sobre 100. La propuesta refleja el trabajo que los jóvenes desarrollan durante el año para diseñar dispositivos y encontrar respuestas a necesidades de la vida cotidiana, integrando conocimientos de distintas áreas técnicas.
El valor de aprender, compartir y resolver problemas
El docente Kevin Báez Mencia, quien acompañó a los estudiantes durante su preparación y participación, destacó el aporte de estas experiencias a la formación integral de los jóvenes, tanto por los aprendizajes técnicos como por los vínculos que se construyen entre compañeros de distintos cursos y especialidades. “Participar en este tipo de competencia les aporta experiencia y compañerismo”, señaló. En ese sentido, explicó que, aunque fueron tres los estudiantes que viajaron para competir, detrás de ellos hay un grupo de alrededor de 30 alumnos de diferentes divisiones, cursos y especialidades que colaboran y comparten sus conocimientos en la preparación de los proyectos.
El docente también hizo hincapié en la autonomía de los estudiantes durante el proceso de aprendizaje y desarrollo de sus propuestas. “La problemática la buscan ellos, la solución la buscan ellos y el proceso de cómo ir armando los diferentes dispositivos lo van trabajando en conjunto”, expresó. Según explicó, el rol de los profesores consiste en acompañar y orientar, brindándoles herramientas para que puedan avanzar por sus propios medios.
En relación con los desafíos de cálculo y resolución de problemas, Báez Mencia destacó la importancia de que los alumnos aprendan a consultar y explorar diferentes alternativas hasta encontrar una respuesta. “La idea es que ellos vayan resolviéndolo por sí solos, para que vean que son capaces de hacerlo y para que vayan echando mano de las diferentes herramientas que se les brindó en la escuela”, sostuvo.
Las instancias de preparación para la competencia se realizan fuera del horario curricular, lo que permite fortalecer la cercanía y el trabajo compartido. Además, el acompañamiento también representa una experiencia enriquecedora para los docentes. “Poder acompañarlos es primero un orgullo y después aporta también a la experiencia que cada uno tiene; mejora los vínculos que tenemos con muchos estudiantes”, afirmó el profesor.
Por su parte, los estudiantes valoraron la oportunidad de enfrentarse a desafíos nuevos, poner a prueba sus conocimientos y conocer a jóvenes de otras instituciones. Aunque reconocieron los nervios y la exigencia que implican la preparación, el viaje y la evaluación de los proyectos, coincidieron en destacar el carácter enriquecedor de la experiencia, tanto por lo aprendido como por la posibilidad de hacer nuevos amigos y compartir intereses.
La participación en las ONIET constituye así una oportunidad para que los estudiantes de la educación técnica chaqueña trasladen al ámbito de la competencia los conocimientos adquiridos en el aula y los talleres, desarrollen su creatividad y fortalezcan capacidades fundamentales para su formación profesional, como el trabajo colaborativo, la autonomía y la resolución de problemas.
