Portada de Revista Numero 11

¿Cómo hago si no me anda la señal? El desafío de los jóvenes que asisten a una escuela secundaria en el contexto rural de la provincia de Chaco por mantener la continuidad pedagógica en tiempo de pandemia.

¿Cómo hago si no me anda la señal? El desafío de los jóvenes que asisten a una escuela secundaria en el contexto rural de la provincia de Chaco por mantener la continuidad pedagógica en tiempo de pandemia.

Araceli Daiana Jetab
jetabaraceli@gmail.com
Johanna Malena Jara
jara.johannamalena@gmail.com

Universidad Nacional del Nordeste

Resumen

En este artículo nos proponemos compartir avances de una investigación en curso20, en torno a las estrategias desplegadas por múltiples actores escolares para sostener la continuidad pedagógica durante el tiempo de pandemia del COVID-19, a partir del estudio de caso de una escuela de educación secundaria localizada en el contexto rural del Departamento 9 de julio, en el Sudoeste de la Provincia del Chaco. La investigación persigue como objetivo principal, explorar cómo hicieron las escuelas secundarias y sus actores principales (profesores, directivos, alumnos y familias) para sostener la enseñanza en el medio rural, durante el contexto de pandemia, en el período de tiempo comprendido entre marzo del 2020 hasta diciembre de 2021. La misma es abordada desde una metodología cualitativa, de diseño exploratorio-descriptivo, sustentado en el enfoque teórico-metodológico hermenéutico y desarrollado desde las líneas teóricas de la sociología de la educación, la sociología rural y aportes de la antropología. El instrumento de recolección de datos son entrevistas individuales y grupales a diferentes actores institucionales. Este artículo solo se focaliza en el relato de los alumnos en relación a su experiencia educativa en tiempo de pandemia. Nos planteamos la siguiente pregunta: ¿Lograron mantener el vínculo pedagógico los jóvenes rurales que asisten a la escuela secundaria ante la situación emergente con los dispositivos puestos en marcha por el Estado? ¿Cómo asumieron los alumnos la implementación de la modalidad virtual?


Palabras claves: Educación Secundaria Rural; Pandemia COVID-19; Alumnos Rurales; Enseñanza Virtual; Continuidad Pedagógica.

Introducción

El aislamiento social decretado a raíz de la pandemia (ASPO y DISPO21) impactó fuertemente en todos los aspectos de la vida de las personas y de las instituciones. Particularmente en el espacio educativo, la situación mencionada generó la interrupción de las clases presenciales en todas las instituciones educativas, asumiendo la modalidad virtual como la forma principal para garantizar la educación en todos sus niveles.

En relación a la educación rural, a las problemáticas ya reconocidas en el contexto como: la ampliación de la brecha de desigualdad dada por las condiciones contextuales, generadas por la distancia, la falta de condiciones para la movilidad, las afecciones causadas por el clima, las precarias condiciones edilicias, edificios refuncionalizados para alojar el nivel secundario, la baja matrícula escolar, los altos niveles de deserción, la brecha desigualitaria con respecto a la educación urbana, entre tantas otras (Cragnolino, 2017), se vieron acrecentadas con la irrupción de la pandemia, que visibilizó otras problemáticas con intensidad, como la falta de acceso a la conectividad de internet, dando lugar a un escenario de profundas desigualdades en el acceso a la educación por parte de los jóvenes que viven, trabajan y estudian en el espacio rural.

En este escenario nos planteamos ¿Lograron mantener el vínculo pedagógico los jóvenes rurales que asisten a la escuela secundaria ante la situación emergente con los dispositivos puestos en marcha por parte del Estado? ¿Cómo asumieron la implementación de la modalidad virtual? ¿Qué dificultades y necesidades reconocen?

El estudio se enmarca en la metodología predominantemente cualitativa, de diseño exploratorio-descriptivo, sustentado en el enfoque teórico-metodológico hermenéutico y desarrollado desde las líneas teóricas de la sociología de la educación, la sociología rural, y aportes de la antropología, que nos ayudarán a comprender mejor el objeto a investigar de estudio dada su naturaleza y la intención de comprensión, interpretación y producción de conocimiento sobre el mismo. Este trabajo se circunscribe al análisis de un caso en profundidad: el de la Escuela Secundaria del Departamento 9 de Julio, localizada en el contexto rural al sudoeste de la provincia del Chaco, cuyo objetivo principal es explorar las acciones y/o estrategias desplegadas por los diferentes actores institucionales (docentes, directivos, alumnos y familias), para mantener la continuidad y el vínculo pedagógico, y la revinculación en el caso de aquellos estudiantes que no hayan podido sostener las trayectorias escolares durante el período de pandemia, desde marzo de 2020 hasta diciembre de 2021. Es decir, interesa conocer cómo hicieron las escuelas secundarias y sus actores para sostener la enseñanza en el contexto rural, durante el tiempo de pandemia por COVID-19, a partir del estudio de un caso en particular. Del mismo modo, también se busca mostrar cómo éste hecho social sucedido en nuestro país, ha impactado o movilizado a la escuela y sus diversos actores, en el contexto territorial específico estudiado.

En este artículo presentaremos sucintamente avances preliminares de los resultados de la investigación mencionada, cuya temática es la “educación rural”, materia sobre la cual insistimos que requiere de manera urgente e impostergable ser examinada y desarrollada en toda nuestra región, ya que la educación en el medio y sus diferentes aristas, es una realidad poco intervenida y pensada en los espacios académicos y los debates políticos.

Nuestra finalidad es que la investigación científica no quede encerrada en ámbitos universitarios, sino que pueda ser compartida y socializada, a fines de que se puedan visualizar las dificultades y necesidades que atraviesa la educación rural, expuestas y acentuadas en pandemia, sobre todo, aquellas mencionadas y manifestadas por los alumnos para sostener su continuidad pedagógica durante tan difícil momento, haciendo mención al mismo tiempo a las particularidades del contexto territorial, sus dificultades y necesidades acentuadas en dicha situación.

Aproximación teórica a la investigación

Nuestro punto de partida son las teorías y constructos conceptuales desarrollados por los escasos y grandes investigadores de la Educación Rural en nuestro país, como en América Latina, pertenecientes a las líneas teóricas de la sociología de la educación, la sociología rural, y aportes de la antropología.

En torno a la Educación Secundaria Rural, la lectura realizada en los últimos años, deja entre ver que, la extensión de la obligatoriedad de la educación media en Argentina ha constituido una de las transformaciones más significativas en materia educativa. En el país, a partir de la sanción en 2006 de la Ley de Educación Nacional N° 26.206 (2006) (LEN) que estableció la obligatoriedad de la escuela secundaria, se reconoció la educación como un bien público y un derecho individual y social, y afirmó la importancia de su homogeneización en el territorio nacional. (Terigi, 2008; Schmuck, 2018). Con ello, se establecieron un conjunto de modalidades educativas, entre las que se encuentra la educación rural, cuyo propósito es garantizar el cumplimiento de la escolaridad obligatoria a través de formas que se adecuen a las necesidades y las particularidades de la población de zonas rurales. Sin embargo, la expansión de la educación secundaria en ámbitos rurales, se hizo bajo la réplica del formato o modelo organizacional de las escuelas secundarias situadas en ámbitos urbanos, dando lugar a dificultades para la permanencia y finalización de las trayectorias educativa de los jóvenes rurales (Jara, 2019); a pesar de que la Ley de Educación Nacional (2006) habilita por tanto al diseño de otros formatos más acordes a las necesidades de la población rural.

Es así que, frecuentemente la escolaridad rural secundaria se asocia a tasas de abandono considerables, reducida cantidad de horas de clase, flexibilidad en el curriculum y en la asistencia. Ello hace suponer la conformación de, como alude Braslavsky (1985), circuitos educativos diferenciados para la población rural, constituidos tanto a partir de condicionantes materiales de vida de los alumnos y sus familias, como de la experiencia institucional experimentada en las escuelas.

La escuela aquí, es entendida como categoría histórica, en tanto adquiere particularidades según los distintos momentos y contextos sociales en que se desenvuelve. En efecto se trata de una institución que se ha ido modificando no solamente en su estructura organizativa sino también, en los significados que el Estado y la sociedad civil le han atribuido según los tiempos de que se trate (Achilli, 2009). En esta misma línea, Cragnolino y Lorenzatti, (2003) sostiene que cada escuela está imbricada en el proceso histórico de su espacio social inmediato y es por ese sentido que no puede pensarse sobre ella de manera aislada. La escuela no se relaciona con individuos homogéneamente constituidos como padres, sino vinculadas social, económica, y políticamente a distintos intereses que se juegan en el ámbito local, a su vez ligados a otros que lo rebasan. Por lo tanto, hablar de escuela significa que estamos usando una categoría que se llena de contenidos diferenciales no sólo según los distintos momentos históricos de que se trata, sino también, según los distintos contextos sociales con los que se relaciona. Asimismo, entendemos la noción de escuela como un campo de mediación en el que coexisten y se entrecruzan dialectalmente, distintas dimensiones que la configuran y trascienden. Dimensiones que se vinculan con las normativas e intereses estatales, con las demandas, intereses y expectativas de las familias, con las prácticas, relaciones y los intereses de maestros y niños, con el conjunto de experiencias y significaciones que los sujetos implicados producen y hacen circular (Achilli, 2009).

En esta línea, resulta ineludible someter también a análisis la situación de los sujetos que conviven en las instituciones de los ámbitos rurales, es decir, los actores institucionales. No se trata de tener la intención de caracterizarlos individualmente, sino de poner a consideración los factores que imponen a los roles de alumnos y docentes, los contextos en donde están localizadas las escuelas. En relación a los alumnos, son pocos los estudios que abordan discusiones en torno al concepto de juventud rural, pues según algunas investigaciones, por mucho tiempo, este sector de la población se ha encontrado invisibilizado. Sin embargo, en la actualidad hay un debate que continúa presente en el medio científico alrededor de la caracterización de la juventud rural sobre todo a partir de aportes de la sociología y la antropología. Las discusiones se avivan en función de los cambios ocurridos en el territorio rural durante los últimos años, con el consiguiente impacto en las condiciones de vida de sus habitantes, sus modos de subsistencia, sus desplazamientos en el espacio geográfico y simbólico, así como en su relación con lo escolar. Junto a ello, el decisivo impacto de la Ley de Educación Nacional (2006) que, al universalizar la educación secundaria, suponen una profunda redefinición de lo rural y compele a contribuir a visibilizar a estos jóvenes (Delfino, 2017).

Todo ello, inserto y enmarcado en un contexto rural, concepto ante el cual, las versiones tradicionales de la ruralidad lo definían por defecto en relación a lo urbano y planteaban una fuerte dicotomía entre ambos contextos. Esta idea de lo rural como opuesto a lo urbano creó una separación que hoy se encuentra cuestionada por nuevos fenómenos que vuelven difusos los límites entre ambas nociones. Procesos históricos, demográficos y socioeconómicos, tornan borrosas las fronteras y dificultan la definición de los fenómenos bajo estas dos categorías. De esta manera, una definición universal de lo rural parece poco adecuada; la caracterización de lo rural como categoría residual de lo urbano desvaloriza el desarrollo del propio contexto; la remisión a lo natural, sano, ausente de tensiones es una mirada reduccionista y bucólica del ámbito rural (Plencovich y Contastini, 2011). Es por ello que, asumimos la posición de evitar la reificación de la dicotomía rural- urbana y, asimismo, coincidimos con Neufeld (1988) que lo rural debe ser explicado. Hablar en nuestro país de “población rural” o de campesinado en forma genérica es inexacto en tanto no se introducen especificaciones ligadas a la historia, los aspectos simbólicos y las relaciones de subordinación-hegemonía que se dan en este ámbito geográfico, ya que cada región de nuestro país presenta sus singularidades y particularidades, incluso el propio contexto rural de nuestra provincia tiene sus características propias. Por lo expuesto, es necesario entonces renovar la interpretación de la ruralidad teniendo en cuenta las variadas dinámicas que se desarrollan en cada territorio atendiendo a las especificidades históricas, sociales, culturales, ambientales e institucionales.

En la mencionada red conceptual nos encontramos transitando actualmente este proyecto, en el cual pretendemos seguir profundizando los aportes a estas teorías y la investigación sobre dicho ámbito en nuestra provincia y en nuestro país.

El caso de la escuela secundaria en estudio

El Contexto Rural

La escuela secundaria rural en estudio, se trata de un establecimiento que inició sus funciones como institución educativa en julio de 2014, cuya apertura fue el resultado de la demanda incansable de numerosas familias que se movilizaron para que sus hijos pudieran tener la oportunidad de cumplir con este nivel de escolarización en el campo, al no contar en su mayoría con los recursos u oportunidades para poder enviarlos a las ciudades más cercanas.
Actualmente la institución educativa cuenta con una matrícula de treinta y cinco (35) alumnos y trabajan en la misma veinticinco (25) docentes que provienen de diferentes ciudades de la provincia, movilizándose a través de sus propios medios, encontrándose la ciudad cabecera del departamento y la más cercana al establecimiento educativo, a treinta (30) kilómetros de distancia.

La escuela secundaria comenzó a funcionar en un edificio que años antes, pertenecía a un anexo de una escuela primaria rural de la zona, el mismo sólo poseía un aula grande, una oficina de dirección, un baño instalado y una cocina amplia.

El predio es de una (1) hectárea y se encuentra ubicado en la esquina de un cruce de caminos rurales. Desde un inicio, y a medida que los años avanzaban y la matrícula de alumnos aumentaba, se comenzaba a notar la carencia de espacio y acondicionamiento para el desarrollo de las clases. Las familias y la dirección de la escuela solicitaron en muchas oportunidades a la Dirección Regional de la zona y al Ministerio de Educación la construcción de aulas, obra que nunca se realizó y tampoco obtuvieron el permiso de realizarlas. Para poder continuar con las clases, los propios padres y madres de los estudiantes se encargaron de dividir aulas con durlock, acondicionar los espacios de la cocina para que también fuera utilizado como aula, a fines de poder contar con más ambientes para desarrollar las clases allí. Inclusive por mucho tiempo, se hacían rotaciones de los alumnos de cada año, porque dada la falta de aulas, un grupo debía de llevar adelante sus clases afuera, en el patio, bajo un árbol o dónde las paredes de la misma escuela le oficiaran de resguardo del viento y del sol.

Hace no mucho tiempo, lograron conseguir unas aulas móviles de chapa, lo cual no fue muy útil tampoco, a causa de que posee ventanas fijas, no tiene puertas y los calores como los fríos son sentidos fuertemente en su interior, afectando a la salud de los estudiantes y docentes. Al mismo tiempo, como se ha mencionado, el predio de la escuela es pequeño, lo cual imposibilita poder contar con espacios verdes amplios para el desarrollo de actividades físicas, razón por el cual, en reiteradas circunstancias algunas actividades son realizadas en la calle o camino frontales de la escuela.

En la actualidad, los inconvenientes mencionados de infraestructura continúan, no hay respuestas a tales demandas, y los actores institucionales se fueron adaptando a dichas condiciones y a su realidad particular.

Los Alumnos Rurales

Los alumnos, son jóvenes que provienen de familias que se caracterizan por habitar en su totalidad en la zona rural circundante a la escuela. En su mayoría, se dedican a la cría de animales, de ganado mayor y menor, como aves de corral, también en algunos casos a la agricultura, y en otros, al trabajo para terceros, en los cuales, los padres de familias o los hijos varones, trabajan como tractoristas, maquinistas o peones rurales, y las mujeres como amas de casa y encargadas del cuidado de los animales. Se trata de familias rurales trabajadoras, pequeños propietarios y productores, que se encuentran a diferentes instancias de la escuela, desde a un (1) km como hasta veinticinco (25) km de distancia.

De acuerdo a las observaciones realizadas y algunos testimonios, son actores muy presentes e involucrados en la vida institucional de la escuela, en todo lo que se requiera, actos, necesidades de algún alumno o familia, dificultades o carencias de algún tipo que requiera el edificio escolar.

Los alumnos, son jóvenes estudiantes que se movilizan en moto para ir a clases, algunos comparten el transporte y otros lo hacen por su propio medio. Hay casos, en los que transcurren varios hermanos juntos de una misma familia. En su mayoría, ayudan a sus padres y madres con el trabajo en sus hogares, ya sea en el cuidado de animales o en la agricultura, son pocos los que trabajan fuera del hogar, y en caso de hacerlo, lo hacen en periodos en los cuales el trabajo no intervenga con la asistencia a la escuela. Son una minoría aquellos estudiantes que decidieron abandonar su educación por dedicarse al trabajo, en caso de embarazo, la institución busca junto a los docentes, los modos de poder acompañar a las alumnas para que finalicen sus estudios.

Los jóvenes rurales y el desafío de la enseñanza virtual en tiempo de pandemia

Del análisis de las entrevistas semi estructuradas aplicadas a los alumnos de tercero, cuarto y quinto año, a través de la estrategia de grupos focales22, queremos dar a conocer en esta instancia algunos avances respecto al planteo que nos propusimos en esta producción.

Los alumnos manifiestan el uso de redes como WhatsApp para mantenerse en comunicación con algunos de sus docentes, el desarrollo de la autonomía en muchos de ellos para llevar adelante el progreso y realización de las actividades, y la incansable y paciente búsqueda de “buena señal” -conexión- para poder realizar la tarea escolar.

En la mayoría de los casos particulares de los alumnos, estos poseían teléfono móvil propio, otros usaban el de sus padres, madres o hermanos, siendo este el único dispositivo con el cual realizaban y cumplían con las actividades escolares, las cuáles consistían en resolver guías de actividades enviadas por los profesores de las diferentes asignaturas, bajo el nombre de “Cuadernillos” de modo escrito, y enviar sus resoluciones por medio de fotos, generalmente.

Para poder cumplir con esto, los estudiantes debían encargarse de buscar “buena señal” la cual se encontraba fuera del interior de sus casas, en el patio, sobre algún poste, o sobre el techo, con la posibilidad inclusive, en muchas circunstancias, de que la señal que se encontrase fuera inestable y sin la suficiente intensidad como para que pudieran funcionar los datos, y poder así descargar los audios enviados por parte de sus docentes explicando las actividades o algún contenido, descargar los archivos o enviar las resoluciones de las consignas. Esta no fue tarea sencilla para ellos, debido a que la intensidad de la señal en ciertas ocasiones, dependía de las condiciones climáticas del día, en caso de haber tormentas fuertes, esta desaparecía quedando nula, en otras dependía de los horarios, siendo según algunos relatos los momentos más favorables, la media noche o la madrugada, lo que acarreaba dificultades en la comunicación con algunos docentes, por los plazos y horarios de entrega de los trabajos, o manifestaciones de alguna duda o inquietud ante las tareas. Ninguno de los alumnos, poseía en esos momentos Red Wifi en sus hogares, inclusive hubo casos que no pudieron continuar en el año 2020 con su aprendizaje, por no contar con señal de internet, dispositivos para comunicarse con sus profesores o inclusive por sentirse “incapaces” de lograr entender y aprender por medio de la virtualidad.

Además, se observó que la utilización de los cuadernillos de la serie “Seguimos educando” fue escasa, casi sin uso, ya que los docentes entrevistados manifestaron al respecto que sus propuestas, no contemplan los saberes prioritarios estipulados por el Ministerio de Educación de la provincia y que se desconocían en el mismo las particularidades regionales de la jurisdicción. En el caso de los alumnos, ellos manifestaron que los contenidos allí expresos eran demasiados amplios para su nivel y no se vinculaban con los contenidos que les impartían sus profesores.

Estos datos, hacen visible la expresión y acrecentamiento de las dificultades y necesidades existentes en el medio rural, la falta de conexión, que repercute en la comunicación, y los vínculos entre docentes y alumnos. Lo que, a su vez, repercutió en variadas ocasiones, en el desconocimiento de las realidades particulares de cada estudiante por parte de los docentes quienes, en algunos casos, se mostraban determinantes en el establecimiento de horarios muy limitados para recibir consultas o hacer entregas, no contemplando la situación por la que atravesaban algunos estudiantes, según sus testimonios. Tales situaciones, tuvieron su efecto en la continuidad pedagógica de algunos alumnos, por carecer de dispositivos propios y/o familiares, por la falta de recursos para adquirirlos, por la escasa o nula señal, y en otros casos, por la aflicción de no entender o poder con la virtualidad.

Si bien la mayoría de los jóvenes entrevistados, expreso haber podido lidiar con esta nueva modalidad de enseñanza, hubo un sentimiento común en todos ellos, quienes expresaban que “no aprendieron nada” o si lo hicieron “fue muy poco” o “no me acuerdo de nada si me preguntan”. Entonces ¿hasta dónde se pudo continuar, o en qué condiciones?

Vale señalar en esta instancia, el esfuerzo que realizaron las familias de los jóvenes durante esta etapa de confinamiento en la que de acuerdo a sus declaraciones alegan haber acompañado dentro de sus posibilidades a sus hijos, prestando sus celulares para que pudieran mantener la comunicación con sus profesores, ayudando en los trabajos que podían hacerlo, cómo también, en haber buscado la vía o manera de comunicarse con algún profesor, cuándo notaban su ausencia, o ante la falta de comunicación de los mismos con sus hijos en torno a la continuidad de la enseñanza por medio de la virtualidad.

Estas referencias dan cuenta de acciones y estrategias que debieron desplegar y readaptar los alumnos, pero también sus padres, para continuar con la educación virtual en la ruralidad durante la etapa de pandemia; donde las dificultades y necesidades propias de este contexto salen a la luz y con mayor énfasis, dejando, como en los casos mencionados, al vilo la continuidad pedagógica de aquellos alumnos que no contaban con los recursos necesarios para responder a la situación emergente; como también ocurre en la actualidad, especialmente durante los días de lluvia, donde los caminos se tornan intransitables, causando la inasistencia de docentes y estudiantes, provocando así la pérdida de días de clases. Esta última particularidad mencionada, sigue siendo una gran dificultad en la actualidad, que aflige y moviliza a los padres que buscan entablar acuerdos con los docentes para desarrollar nuevas estrategias que les permitan a los jóvenes poder continuar con su aprendizaje aun en estos días, en los cuales no asisten a la escuela por causas mayores, a modo de no afectar a su aprendizaje y desarrollo.

Conclusión

Se advierte a partir de la aproximación a los resultados de la investigación en curso, que la puesta en marcha de la continuidad pedagógica en el contexto del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio provocado por el virus COVID-19, colocó a las escuelas y sus actores en situación de poner en acción múltiples y diversas iniciativas que desafiaron el cotidiano escolar e introdujeron prácticas y efectos cuyo alcance tratamos de aproximar por medio de este estudio.

Como también, revela en este sentido, las dificultades de las políticas del gobierno provincial para garantizar el derecho a la educación a niños y adolescentes, por la falta de acceso a la conectividad, la limitación de los recursos tecnológicos para estudiar, y el costo económico que significó promover la educación que postulan la gratuidad educativa según las leyes vigentes. Dando cuenta, al mismo tiempo, de los esfuerzos que los educadores, familias y alumnos realizan para continuar enseñando y aprendiendo en la virtualidad.

En este sentido, las políticas educativas en el ASPO resaltaron la importancia del contexto, poniendo en relieve las desigualdades sociales en las cuales se llevan a cabo. Desigualdades que limitaron, y limitan el acceso a la conectividad porque en muchos hogares, especialmente los rurales, no llega o por la carencia de presupuesto no se puede acceder. Hay que tener un presupuesto para poseer datos móviles, wifi y estar conectados. Situación que nos interpela a interrogarnos: ¿la gratuidad de la educación pública en la ruralidad está en riesgo? ¿qué políticas educativas podría llevar a cabo el Estado para garantizar la gratuidad de la educación en pandemia y post pandemia?

Podemos decir entonces que la emergente situación de pandemia puso en evidencia, que no solo las condiciones territoriales propias del contexto rural sino también las sociales y económicas de las familias influye en el acceso, la permanencia y terminalidad educativa de los mismos. Por lo que, las estrategias y decisiones que elaboraron y asumieron en el periodo de confinamiento tienen estrecha vinculación con los recursos del que disponían.

En virtud de lo expuesto, nuestro interés es tender puentes colaborativos y compartir los resultados de la investigación con el resto de la comunidad académica nacional, en particular considerando proyecciones en el desarrollo de futuras investigaciones, que profundicen el desarrollo de conocimiento sobre el ámbito educativo rural en sus diferentes áreas y aspectos conformante, principalmente en nuestra provincia, en la cual, el mismo sufre cierto desconocimiento y desamparo ante las necesidades ocurrentes. Del mismo modo, para poder pensar políticas educativas intersectoriales, que puedan contemplar las dificultades del ámbito educativo rural, atendiendo a las particularidades territoriales de los diversos contextos en los cuales se encuentran insertas nuestras escuelas, ofreciendo nuevas herramientas a los formadores, brindando posibilidades que desarrollen nuevas estrategias y habilidades que ayuden a atender las diferentes situaciones emergentes de enseñanza aprendizaje, ante las nuevas y cambiantes realidades que conforman la nueva ruralidad.

Referencias bibliográficas

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21 Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) y Distanciamiento Social Preventivo y Obligatorio (DISPO) en virtud a lo dispuesto por los Decretos de Necesidad y Urgencia Nº260/2020, Nº297/2020, Nº 67/2021, sus modificaciones y complementarios.

22 El grupo focal es una técnica de investigación cualitativa. Consiste en una entrevista grupal dirigida por un moderador a través de un guion de temas o de entrevista, a partir del cual, se busca la interacción entre los participantes para generar información. Es constituido por un grupo limitado de personas, entre 4 y 10 participantes, por medio del cual se consigue información en profundidad sobre lo que las personas opinan y hacen, explorando los porqués y los cómo de sus opiniones y acciones. Se trabaja con la información que se expresa en los discursos y conversaciones de los grupos, siendo así el lenguaje el “dato” a ser analizado. (Prieto Rodríguez y March Cerda, 2002)


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