70° años del Chaco como provincia. Un repaso para undestino

70° años del Chaco como provincia. Un repaso para un destino

Omar Rojo

El 7 de agosto, en el contexto signado en nuestra vida por la pandemia, cumplimos un nuevo aniversario en la vida institucional de nuestra provincia. Estos 70 años de vida política marcan un arco temporal en el cuál nuestro pueblo chaqueño atravesó innumerables avatares y pasó por diversas experiencias y procesos que han dejado huellas y que marcan tendencias y proyecciones hacia futuros posibles.

El aniversario de la provincialización fue destacado por nuestro gobernador con un amplio llamado a construir el centenario de nuestra provincia con un Norte Grande desarrollado, pujante e integrado a las grandes decisiones de nuestro país.

Aprovechando esta celebración proponemos un repaso acerca de la génesis de nuestra provincialización y sobre los actores colectivos e individuales que estuvieron detrás de esta gesta.

El Chaco como territorio. La ciudadanía de segunda

Desde el siglo XIX, nuestro país contaba con catorce provincias reconocidas como preexistentes a la conformación institucional de la nación producto de la Constitución Nacional de 1853. La misma reconocía que más allá de los límites fijados por aquellas provincias; los demás territorios eran Territorios Nacionales (en adelante TN) y, para ello, en la década de 1880 se dictó la Ley 1532 de TN que buscaba establecer un marco normativo para regular su vida institucional. Así, en la práctica había un modelo dual de provincias con representación política legislativa a nivel nacional en el Congreso y TN que eran dependencias de segunda categoría desprovistas de representación y de derechos políticos para sus habitantes. Sus gobernadores eran designados desde el poder ejecutivo con acuerdo del Senado y, generalmente, eran hombres de provincias limítrofes que recibían el cargo como un premio consuelo a las derrotas internas de los frentes políticos gobernantes.

La propia Ley 1532 ofrecía un mecanismo progresivo de reconocimiento de nuevas provincias y de representación política territorial a medida que los TN fuesen creciendo en población.

El Chaco, que se conformó históricamente como un escenario de resistencias centenarias a los procesos de colonización fue entonces un TN. La derrota de las resistencias indígenas y el proyecto de incorporación de la Argentina a la división internacional del trabajo como apéndice proveedor de materias primas de los países centrales, especialmente de Gran Bretaña, marcaron las décadas finales del siglo XIX en nuestras tierras y se extendieron en los primeros años del siglo XX.

De este modo, atraídos por la posibilidad de encontrarse con tierras productivas, llamados por la explotación forestal y taninera, el horizonte de nuestras tierras fue modificándose con la llegada de miles de inmigrantes y de colonos paraguayos y correntinos que se establecen en este margen del Paraná huyendo del triste recuerdo de la Guerra Guasú y de sus durísimas consecuencias, así como de la sombra del latifundio ganadero que predominaba en gran parte de la vecina provincia.

El desarrollo algodonero, que dio sus primeros pasos desde la década de 1920 se potenció tremendamente en las dos décadas siguientes a partir del proceso de sustitución de importaciones, que generaría el marco para una industrialización en el país y alentaría la llegada masiva de población a las tierras chaqueñas estimuladas por una frontera agrícola en expansión alimentada por la extensión ferroviaria. De esta forma, tempranamente el Chaco reunía los requisitos formales para convertirse en provincia. Sin embargo, no sería hasta el advenimiento del peronismo que el proceso de provincialización avanzaría dando pasos firmes y certeros.

Los trabajadores en el origen de la provincia

El vendaval de los últimos, torció el destino dependiente y antipopular de la década infame con el ingreso masivo y organizado de la clase trabajadora en la historia argentina, a partir del 17 de octubre de 1945 con la sanción de la Ley N° 13.010 de voto femenino y la potente y amorosa presencia de Evita en la vida pública del país.

El peronismo sintetizaba, complejamente un movimiento nacional a los intereses de los sectores trabajadores urbanos organizados en sus estructuras sindicales y la CGT, a los trabajadores rurales –visibilizados y reivindicados en el Estatuto del Peón Rural- y al empresariado que se desarrollaba al amparo del crecimiento del mercado interno y de la industrialización.

En ese marco, en el que se conjugan los avances de los sectores populares y la presencia política de Evita, es que se dio paso a la conformación de nuestra provincia. Durante los años de 1950 y 1951 centenares de reuniones, petitorios y asambleas potenciadas en cada rincón del TN Chaco e impulsadas por el movimiento obrero y por expresiones afines al peronismo, generaron las condiciones que posibilitaron con el decidido apoyo de Evita, la sanción de la Ley N° 14.037 que creaba nuestra provincia.

De este modo, podemos comprender cabalmente el origen institucional de nuestra provincia en el marco de la democracia de masas que expresó el peronismo, que se tradujo en la inclusión de los trabajadores, las mujeres y los TN en la vida pública de la nación.

La organización institucional. El triunfo de un pueblo.

Los nombres de las mujeres y hombres que auspiciaron la creación de nuestra provincia han quedado en una profunda nebulosa producto de la potencia colonizadora en términos culturales de aquellos cenáculos que detentan la visión hegemónica de la cultura en nuestra provincia.

No resulta casual entonces que sean extraños a nuestros oídos los nombres de figuras como José Demetrio Sepúlveda, Carlos Gró, Policarpo Acosta, Custodio Herrera, Pedro Tavella, Esparta Parpinelli, Emma Schiafino, Yolanda Calvo, Liliana de Méndez o María Chaquirez entre otros. Son solo algunos de quienes tuvieron sobre sus hombres y en su acción la tarea de construir una provincia de la nada. Apenas Felipe Gallardo o Deolindo Felipe Bittel escapan en cierta medida de esa oscuridad.

La organización de la provincia en sus primeros pasos fue orientada por una constitución provincial que establecía el reconocimiento pleno de los derechos sociales, políticos, económicos y culturales para todo el pueblo.

Con la elección de Gallardo como primer gobernador se avanzó en la cimentación del orden institucional a través de la creación de los órganos de justicia, los ministerios, la división departamental, el sistema educativo provincial –que posibilitó notablemente la expansión del derecho a la educación en las áreas más alejadas de las zonas urbanas-, la policía provincial, el servicio estadístico, la red de caminos y rutas entre un cúmulo de medidas que puso de pie a nuestra provincia en el marco de un proyecto nacional.

Leopoldo Marechal, un profundo poeta argentino supo decir que “el pueblo recoge todas las botellas que se tiran al agua con mensajes de naufragio. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda lo que parece muerto o en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar la memoria”. Este nuevo aniversario de nuestra querida provincia es una oportunidad tremenda y potente para refrescar esa memoria y atrevernos a ver en esa rica y profunda historia de los chaqueños, los caminos posibles hacia un centenario que nos encuentre avanzando mancomunadamente en el marco del Norte Grande de nuestra patria, con un proyecto que defienda nuestros intereses.

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