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El vínculo entre Intérpretes en Lengua de Señas Argentina – Español (LSA – E) y Comunidad Sorda desde la perspectiva de los estudiantes a partir de sus experiencias en las Prácticas Profesionalizantes

Álvaro Muchiut,
alvaro_muchutti@hotmail.com
Mirna Ramírez,
mirnacramirez24@gmail.com
Paola Vaccaro,
pao22vacc@hotmail.com

Evelina Rossi,
evelinarossi@gmail.com
Marcos Pietto
marcos.pietto@gmail.com
Constanza Dri.
constanza.dri@hotmail.com

Instituto Superior de Neuropsicología UEGP N°166.


Resumen

Los Intérpretes en Lengua de Señas Argentina-Español (ILSA-E) son mediadores y comunicadores encargados de traducir el lenguaje escrito y/o verbal a la lengua de señas, y viceversa, y son un nexo importante con la comunidad sorda en términos de inclusión. Una problemática central del trabajo de interpretación y traducción que surge de las experiencias de estudiantes y de docentes de ILSA-E podría resumirse con la expresión “poca claridad en las interpretaciones”. En particular, las personas sordas suelen aportar sugerencias o críticas hacia el trabajo de los intérpretes cuando el tema traducido no fue comprendido. Sin embargo, cuando el intérprete y la persona sorda se conocen o tienen contacto fluido, el mensaje termina siendo claro y comprendido por la persona sorda, lo cual permite que el pasaje a la oralidad resulte más espontáneo y con menos dificultades por parte del intérprete. En este sentido, se sostiene que la formación del intérprete no debería ser reducida simplemente a formar comunicadores interlingüísticos, sino también interculturales. En el contacto directo con una persona sorda, los estudiantes reconocen y adquieren aspectos culturales y gramaticales específicos de la LSA-E, ya que son brindados por un hablante nativo. Por estas razones, se propone encarar el siguiente proyecto de investigación mediante un enfoque narrativo desde la perspectiva del estudiante de ILSA-E, el cual tiene como objetivo el análisis y documentación acerca del vínculo entre los ILSA-E y la comunidad sorda, y las experiencias de esta última con su contexto de desarrollo (e.g. familia, escuela especial). Se espera que mediante la realización del presente trabajo se puedan obtener resultados que beneficien y complementen la formación de los estudiantes, hacia una mirada holística y descriptiva sobre su futura labor. En última instancia, dicha información se constituya como una base para pensar en el desarrollo de nuevas estrategias de enseñanza y de aprendizaje.

Palabras claves: Intérprete de Lengua de Señas Argentina-Español; Comunidad sorda; prácticas profesionalizantes; Enfoque narrativo.


Introducción

En el mes de julio de 2020 fuimos invitados a participar de los encuentros de formación en investigación educativa del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la provincia del Chaco. Los encuentros fueron muy útiles para nuestra formación, dado que planteaban una manera diferente de construir conocimiento, que no conocíamos bien y con la cual no estábamos familiarizados en el trabajo que realizábamos habitualmente. Si bien teníamos una formación inicial desde nuestras carreras de grado, posteriormente decidimos trabajar desde otra línea.

Las clases fueron importantes y con guías bien prácticas donde se planteó punto por punto cómo teníamos que armar un proyecto de investigación desde una mirada cualitativa.

El trabajo llega a ser como es, a partir de haber atravesado por una serie de «idas y vueltas», dado que inicialmente nos propusimos indagar las funciones ejecutivas en adolescentes y prácticas pedagógicas de los docentes para estimularlas. Conforme transcurría la formación 2020, el proyecto debió ser cambiado totalmente, pues no respondía a los requerimientos de la capacitación.

En un primer momento presentamos un plan de investigación desde una mirada cuantitativa, y luego mediante los intercambios con la tutora nos fuimos dando cuenta de que teníamos que cambiar completamente el paradigma y enfocarlo desde otra mirada. En particular debimos cambiar dicho plan, por otro en donde podíamos abordar una problemática específica desde abajo hacia arriba. Para la elaboración del nuevo proyecto invitamos a participar a la profesora del espacio Prácticas Profesionalizantes de la Tecnicatura Superior en Interpretación en Lenguas de Señas Argentinas – Español (TSILSA-E), dado que anteriormente en reuniones de trabajo institucional había hablado de incorporar a las prácticas herramientas de investigación para la formación de los estudiantes. A través de reuniones virtuales y elaboración del plan en un Drive conjunto se fue conformando el proyecto que hoy presentamos en esta oportunidad.

El estudio se encuentra en curso y pretende abordar los siguientes objetivos generales:

●Contribuir a la formación de estudiantes de Lengua de Señas Argentina – Español (LSA-E) a través de la realización de un trabajo de investigación que les permita conocer de un modo sensible y conectado sobre su futuro quehacer profesional.

● Contribuir al desarrollo de nuevas estrategias de enseñanza y aprendizaje para la formación en LSA-E.

Asimismo, mediante un análisis narrativo el presente trabajo pretende abordar los siguientes objetivos específicos:

● Describir y analizar las características del vínculo entre comunidad sorda e ILSA-E en el Gran Resistencia.

● Explorar cómo se da el acceso a la LSA-E por parte de una persona sorda, y como el acceso influye en los intercambios comunicativos con su entorno.

● Indagar acerca del papel que desempeña la escuela especial en la comunidad sorda, y cómo esta contribuye en el vínculo entre la comunidad sorda y el ILSA-E.

● Desde el punto de vista del estudiante de TILSA-E, reflexionar sobre lo que significa ser un “buen intérprete en LSA-E”.

Marco teórico

El lenguaje oral es la forma de comunicación más utilizada entre los seres humanos, no podemos pensar en la existencia de una comunidad humana sin lenguaje. Sin embargo, existe una porción de la población que no desarrolla el lenguaje oral por patologías en la audición. En este sentido, la persona sorda tiene un déficit fisiológico que involucra la vía auditiva y al no oír se ve imposibilitada de aprender cualquier lengua oral que circule en su entorno. Por lo tanto, el efecto principal de la sordera es la interferencia que se produce en la comunicación mediada por el habla oral (Roso, 2013). Por ello han desarrollado una comunicación a través de la lengua de señas que es propia de la comunidad sorda5 y varía según la región.

En base a esto, definimos a la “lengua de señas como sistemas verbales cuyos significantes se organizan en una materialidad viso-espacial, por oposición a la lengua oral cuya materialidad es acústica” (Peluso, 2007, p. 73). En efecto, la utilización de la lengua de señas convierte a la comunidad sorda en una comunidad lingüística con una cultura propia, o cultura sorda, que adopta sus propias características según cada región, por lo que en nuestro país se habla de Lengua de Señas Argentina (LSA).

El término cultura sorda ha cobrado gran relevancia en la última década y es preciso analizarlo para comprender este trabajo de investigación.

(…) En virtud de su limitación sensorial, que los priva de adquirir/usar el habla como lo hacen los oyentes del entorno, las personas sordas que tienen ocasión de formar grupos que desarrollan una peculiar manera colectiva de sentir, de ver el mundo y de actuar, marcada por la experiencia común de exclusión y con carácter predominantemente visual, articulada en la comunicación señada. Esta es la cultura sorda, así en singular, y es un fenómeno de carácter universal, que se verifica cada vez que las condiciones lo permiten (Oviedo, 2013)6.

Es pertinente en este punto, reflexionar sobre la idea de comunidad y sentido de pertenencia, no hay nada irreductible que haga de los grupos sólo razas o etnias; son los procesos de comunalización los que operan mediante patrones de acción configurando los sentidos de pertenencia de los sujetos (Duschatzky y Skliar, 2000).

Una de las características de los colectivos de los sordos es su fuerte dependencia y relación con su entorno geográfico y cultural, y la influencia de la mayoría oyente. Por ello, las Personas Sordas “Nos referimos a Persona Sorda, con mayúsculas cuando se trata de aquellas personas con sordera que pertenecen a la Comunidad Sorda […] que como cualquier grupo cultural cuenta con su propio lenguaje, con sus pautas culturales y costumbres” (Fernández-Viader y Pertusa, 2006, p. 11), precisan de mediadores comunicacionales, es así que cobra relevancia el rol del intérprete. En este sentido, son los encargados de traducir el lenguaje escrito y/o verbal a la lengua de señas, y viceversa. Además, al tener la capacidad de interpretar todo lo que se dice en diferentes contextos, son un nexo importante con la comunidad sorda en términos de inclusión (Méndez, 2010; Pérez et al., 2020). En suma,

el ILSA podría definirse como aquel profesional competente en la o las lenguas de señas y las lenguas orales de un entorno, capaz de interpretar los mensajes emitidos en una de esas lenguas a su equivalencia en otra de forma eficaz (Mendoza, 2010, p. 2).

Formulación del problema

A partir de observaciones de los estudiantes de la TSILSA-E y por relatos de experiencias personales de integrantes de la Asociación Civil de Docentes Intérpretes en Lengua de Señas Argentina – ACDILSA (Resistencia, Chaco), surge una problemática central del trabajo de interpretación y traducción que podría resumirse con la expresión “poca claridad en las interpretaciones”. Las personas sordas aportan sugerencias o críticas hacia el trabajo de los intérpretes cuando el tema traducido no fue comprendido.

Las personas sordas refieren que el mensaje traducido o interpretado no fue claro “es muy oscuro”, principalmente debido a errores en la configuración manual de las señas (Azevedo, 2015). Por ejemplo: “esa seña personal interpretar u oscuro” (descripción de la seña: ambos puños cerrados a la altura de los ojos, encogimiento de hombros y ojos cerrados); “esa claro no” (descripción de la seña: negación manual y corporal).

Las configuraciones son uno de los seis elementos que forman cada seña; precisamente en la forma que toma la mano para construir una seña, se combina con la orientación de la palma, la ubicación con respecto al cuerpo y al espacio de señado, el movimiento que tenga la seña, dirección del movimiento y los Rasgos No Manuales (RNM), elementos corporales que no se realizan con las manos sino con todo el cuerpo y el rostro (Varela, Huerta, y Tello, 2017). En suma, la totalidad de los componentes de cada seña se combinan entre sí, como unidades mínimas de la lengua, que no significan nada por separado, pero brindan sentido y significado al combinarse y formar una seña. A su vez, cada seña combinada con otros aspectos gramaticales dará sentido a una oración y así sucesivamente se construirá un texto en Lengua de Señas (Valassina, 1997).

En ciertas ocasiones también refieren “no conocer” algunas señas utilizadas por el intérprete (“esa comunidad sorda conocer no”; descripción de la seña: negación manual y corporal), pues no se emplean en la comunidad local, o son “copiadas” de otras comunidades de personas sordas, por lo tanto, al no ser de uso cotidiano se desconoce el significado de la seña y/o el concepto. A su vez, comentan que las construcciones gramaticales de los profesionales en lengua de señas, no son claras “porque falta más expresión del cuerpo y del rostro”. En este sentido, resulta necesario aclarar que “(…) la LSA al ser una lengua viso-espacial hace uso en su producción, del espacio alrededor del cuerpo del señante, el que adquiere valor gramatical y discursivo (…)” (Massone y Menéndez, 1997).

De manera específica, en los espacios se marcan tiempos verbales: pasado, presente, futuro, y las etapas y paso del tiempo en general; también las referencias para una narración en primera o tercera persona; los diferentes espacios en los que se ubican elementos sirven para realizar “verbos con alguna dirección” o verbos que indiquen traslados y desplazamientos y así otros aspectos para los que el espacio debe ser muy claro. En tal sentido, todo lo que se construye en el espacio debe estar acompañado por RNM o expresiones y posturas del cuerpo, acordes a la situación comunicativa o al tipo de discurso o texto (argumentativo, político, literario, etc.). También son necesarias para una buena “toma de rol”, copiar las posturas de los oradores para dar énfasis al discurso en LSA.

En resumen, un correcto manejo de las expresiones corporales por parte del intérprete, es necesario para facilitar la comprensión del discurso y la organización del espacio gramatical.

De esta manera, la “oscuridad del mensaje» o poca claridad, también sucede a la inversa, esto es, cuando el discurso de una persona sorda no es claro. Durante las prácticas de interpretación uno de los ejercicios es traducir un texto o discurso de una persona sorda hablando en LSA, a la oralidad o lengua oral. En este caso, el estudiante o profesional de dicha carrera debe mirar atentamente el discurso y a la vez, transmitirlo oralmente. Por consiguiente, se debe tener en cuenta que se observa un idioma visogestual, y se realiza un procesamiento de codificación cortical para organizar la estructura gramatical de la lengua oral, en nuestro caso el español, y de esta manera se transmite un mensaje oral.

Cabe aclarar que la mayoría de los casos que se traducen al español, tienen mayor dificultad que la traducción a la LSA-E. En efecto, los estudiantes refieren que “el discurso de la persona sorda estaba muy desordenado, no se entendían las construcciones espaciales”; también que “algunas señas no son conocidas”, o que “el tipo de Lengua de Señas es muy coloquial”.

Ahora bien, hay un criterio común que vincula el trabajo de traducción y que, además, se da en ambas direcciones: el conocimiento que tienen los interlocutores de los aspectos gramaticales, lexicales y expresivos de la LSA que se habla en la comunidad a la que pertenecen.

Por parte de las personas sordas que reciben la traducción, si conocen (tienen contacto fluido) al interprete que la desarrolla, el mensaje termina siendo claro y comprendido; de la misma manera, si éste conoce a la persona sorda a la que debe traducir, el pasaje a la oralidad es más fluido y con menos dificultades. Este aspecto de la intervención comunicativa se logra sólo si se conoce e interactúa con las personas sordas de la comunidad y sus características. Desde este punto cabe destacar que se requiere «aprender» sobre los grupos culturales, apreciar la diversidad aceptada (Duschatzky y Skliar, 2000).

En tal sentido, la formación del intérprete no debería ser reducida simplemente a la competencia lingüística ya que no resulta suficiente. Como plantea Burad (2009)

En la actualidad, se observa cierta necesidad de formar comunicadores interlingüísticos e interculturales. De allí la importancia de adquirir competencia comunicativa y al menos cuatro competencias más: competencia en la propia lengua, competencia en lengua de señas, competencia cultural, respecto de la cultura fuente y de la cultura meta, y competencia traslatoria. En efecto, la integración de estos ejes podría garantizar la mínima preparación de un intérprete. Todos estos saberes ayudarían a resolver satisfactoriamente el gran desafío de la interpretación: lograr que la imagen mental que produce un texto realizado en una lengua y en una cultura de origen pueda provocar la misma imagen mental en la lengua y cultura de llegada (…) (p. 2).

Para lograr que los estudiantes de la TSILSA-E adquieran conocimientos sobre la comunidad sorda, su cultura y registro conversacional: formal e informal, y los tres tipos de distancias sociales interpersonales: pública, privada e íntima (Peluso, 2010), es necesario que trabaje con un Referente de la cultura Sorda, en las materias específicas de LSA quien participa activamente del proceso de formación de los futuros intérpretes.

En la provincia del Chaco, el 10 de junio de 2004, se promulgó la Ley N° 5397/04, que define los criterios, objetivos y revalorización de la LSA. De esta manera, la lengua de señas está legislada como un derecho, y para promoverlo se establece la figura del Maestro de Materia Especial de LSA y preservación cultural ya que sólo una persona sorda conoce la realidad sociocultural de su comunidad sorda y transmite su enorme riqueza y diversidad.

En este contexto, el futuro intérprete, debe tener contacto real y práctico con un referente de cultura sorda para aprender a desenvolverse adecuadamente en lengua de señas en diferentes situaciones comunicativas reales que ilustran escenas cotidianas y de ámbito profesional. Relacionando esta situación al ámbito formativo específico de la interpretación, tomando en cuenta el artículo 7 de la Ley N° 5397/04, que se refiere a la formación de los futuros intérpretes, la función y el rol del Referente de la Cultura Sorda se centrará en el acompañamiento y seguimiento de los espacios curriculares específicos, como LSA I, II y III, Gramática de la LSA y Práctica Profesionalizante.

El referente sordo y el profesional a cargo de los espacios deben trabajar en conjunto desde la planificación y dictado de los contenidos, y sobre todo en la práctica de conversación, narración, interpretación de LSA a la Lengua española oral; de Lengua española oral a LSA, y traducción al español escrito.

En el contacto directo con una persona sorda, los estudiantes reconocen y adquieren aspectos culturales y gramaticales específicos de la LSA, ya que son brindados por un hablante nativo. Pensando en esta situación de “poca claridad en las interpretaciones”, desde el espacio curricular de Prácticas Profesionalizantes de la TSILSA-E, en articulación con el Equipo de Investigación y la carrera de Psicopedagogía, de la UEGP Nº 166 “Instituto Superior de Neuropsicología”, se propone encarar el siguiente proyecto de investigación, el cual tiene como objetivo principal la análisis y documentación acerca del vínculo entre los ILSA-E y la comunidad sorda, y las experiencias de esta última con su contexto de desarrollo, por ejemplo: familia, escuela especial, otras.

Esperamos que, mediante la realización del presente estudio, se puedan obtener resultados que beneficien y complementen la formación de los estudiantes, hacia una mirada holística y descriptiva sobre la futura labor. Y en última instancia, que dicha información se constituya como una base para pensar en el desarrollo de nuevas estrategias de enseñanza y de aprendizaje.

Metodología

Desde lo indagado y en vías de lograr recolectar experiencias y relatos que complementan nuestro objetivo de investigación, el trabajo tendrá un enfoque narrativo desde la perspectiva del estudiante de TILSA. Tal como plantea Suárez (2007) la narrativa es un método de indagación que pretende:

(…) proporcionar descripciones que colaboren en la comprensión de cómo transcurre el proceso de constitución y recreación de sentidos de las propias acciones por parte de los que las llevan a cabo en diferentes escenarios sociales histórica y geográficamente contextualizados, sobre la base de la interpretación de sus saberes, convicciones, valoraciones, intenciones subjetivas e interacciones con otros (p. 13).

Estas descripciones narrativas toman la forma de relatos mediante los cuales se va construyendo un significado con el cual las propias experiencias sobre lo sucedido y vivido adquieren un sentido. La construcción del significado de los relatos se da mediante un proceso reflexivo y recursivo de la trama narrativa, lo cual permite ir organizando la propia experiencia y al mismo tiempo ir comprendiendo y explicando los propósitos de los que estamos haciendo.

Es así como entendemos al relato como una forma de vida que sostiene el proceso de enseñanza y aprendizaje, que nos lleva a pensar en el transcurso de vivir la educación y formación de futuros ILSA-E como un acto sensible, de aprendizaje y formación. Es decir que el posible encuentro y los intercambios entre futuros intérpretes y la comunidad sorda, permitirá recolectar experiencias hacia una formación complementaria y necesaria para el futuro quehacer profesional.

Como señala Domingo (2016), contar historias es una necesidad que acompaña al propio vivir, pero contarla no significa necesariamente comprenderlas. Esto nos permite pensar que la educación tiene que ver sobre todo con la vida, y que esta consciencia de que esto es así nos puede ayudar a pensar de otra manera en nuestro trabajo como educadores en el nivel superior.

Es por ello que nos proponemos y planteamos, a los estudiantes recuperar, pensar, compartir y elaborar los relatos. Estas narraciones que infieren como otra forma diferente de mantener las relaciones con la comunidad sorda, buscando dar pie a un encuentro reflexivo sobre cuestiones que intervienen en el vínculo. Como también menciona el autor Domingo (2016), “las historias nunca vienen dadas, sino que las componemos y recomponemos, más allá de la primera impresión” (p. 36). Nos proponemos crear posibilidades de exploración, de comprensión y de comunicación a lo que se nos presenta como intangible. Desde la pregunta de investigación, los objetivos y el desarrollo de la misma del trabajo, propiciamos establecer relatos, su narrativa, re-narrativa y reflexiones, a fin de lograr describir lo que en los intercambios surge, en un documento que reúna las percepciones importantes para el quehacer profesional.

Pretendemos, a lo largo de la puesta en acción, sugerir puntos de conceptuación para que cada estudiante encuentre su camino, actuando según sus propias características, abierto a la cooperación y al diálogo. Procuramos que esta experiencia ayude a los futuros profesionales a comprender, pero no de un modo meramente informativo, sino de un modo sensible y conectado. La posibilidad de sentido y de deseo que se puede desplegar en lo que hacen nuestros estudiantes, anhela que cada participante pueda nutrirse de lo propio, de lo que se siente y de lo que se crea en la relación conectada con las situaciones, buscando experimentar nuevas vivencias, sentirse en la experiencia del pensar y del hacer.

Actividades realizadas y a realizar

La conformación del proyecto se realizó a partir de los intercambios que fuimos realizando con los docentes que acompañaron nuestro proceso de definición de la perspectiva metodológicas y estrategias de investigación. Esto nos llevó a incorporar una mirada nueva relacionada con un enfoque del pensamiento narrativo. Para ello, nos propusimos la búsqueda y la lectura de material bibliográfico referente al nuevo tema, que nos pueda ser de ayuda para la escritura del marco teórico y la implementación de la metodología.

Una vez escrito el plan de investigación, se realizó un encuentro para presentar el estudio y entregar el material de apoyo para profundizar en la temática, a los estudiantes de Prácticas Profesionalizantes de TSILSA-E, de la UEGP Nº 166 “Instituto Superior de Neuropsicología”. Sucesivamente, los estudiantes tuvieron un tiempo de trabajo individual para poder pensar y redactar preguntas, inquietudes que van a intentar responder con la aproximación a los distintos lugares y actores. Luego de poner en común las preguntas, se dividieron en grupos para trabajar con la población mencionada: personas sordas, familia de personas sordas, e ILSA-E.

Actualmente los estudiantes se encuentran en la etapa de vinculación con el campo, accediendo a las escuelas especiales de la ciudad y a otras asociaciones que trabajan con personas sordas. En resumen, la actividad “en terreno” propiamente dicha, está siendo llevada a cabo por los estudiantes de TSILSA-E, y consistirá en encuentros con la comunidad sorda y sus familias, así como también realizarán encuentros con los intérpretes. Para ello, utilizarán observaciones, intercambios y entrevistas abiertas con el fin de recolectar relatos de vida de los diferentes actores.

Posteriormente, a los estudiantes de la TSILSA-E les solicitaremos pensar sus experiencias vividas “en terreno” para construir relatos de sí mismos en relación a sus historias y vivencias con la comunidad sorda, desde el cual puedan pensarse en su transcurrir formativo, partiendo del rol de sujetos en formación y como futuros intérpretes. Relatos con los que tomar conciencia, y con los que formularse las preguntas que se les fueran abriendo al asumir el compromiso con su futuro, en relación a lo que significa ser un “buen intérprete” en el imaginario colectivo y la propia construcción de la identidad profesional, del rol del intérprete en los diferentes ámbitos.

Seguidamente, se propiciarán espacios de conversación colectiva en los que promoveremos compartir los sentimientos, reflexiones y pensamientos escritos en el relato personal, con el objetivo de construir una narración conjunta que contemple las distintas historias y matices de cada relato individual, como así también que incluya aspectos comunes a todas las experiencias.

A partir de las conversaciones y comentarios surgidos en la actividad mencionada anteriormente, les propondremos que recompongan el relato de conocimiento de lo vivido en campo incorporando sus propias descripciones, comprensiones e interpretaciones de los hechos narrados, con el fin de dar más consistencia al propio relato, identificando nuevos elementos y dimensiones de la experiencia. Posteriormente, procuramos documentar los relatos en una versión final escrita conjuntamente en el intercambio entre el equipo de investigación y los estudiantes.

Desde los escritos, su narrativa, re narrativa y reflexiones buscamos dar respuesta y arribar a conclusiones sobre las circunstancias vividas en los intercambios, que reúnan las percepciones importantes para el quehacer profesional y la relación con la comunidad sorda.

Finalmente, siendo el punto de partida la documentación que se haya redactado/recolectado, pensaremos y estableceremos futuras líneas de indagación, buscando continuar con los procesos de reflexión a lo largo de los tres años del trayecto formativo/académico de los estudiantes de la TSILA-E, particularmente en sus espacios de prácticas profesionalizantes. Esto nos permitirá hacer un trabajo a largo plazo que atraviesa todo el trayecto de formación de nuestros estudiantes abriendo nuevos interrogantes que serán de utilidad para el desempeño de su rol futuro y la recolección de nuevas narrativas.

Consideramos como posibles inconvenientes el número de matrícula de estudiantes de la TSILSA-E, el cual es reducido. Además, en el presente contexto de pandemia7 puede ser dificultoso el acceso a la comunidad sorda, así como también creemos que puede ser una limitación la necesidad que tendrán los alumnos de generar un vínculo inicial con dicha comunidad, para luego realizar el trabajo en terreno y conocer las experiencias sobre el objeto a estudiar.

Asimismo, consideramos que la falta de formación específica en el enfoque narrativo por parte de los docentes y equipo de investigación, podría obstaculizar el desarrollo e implementación del proyecto. Creemos que cada una de las dificultades mencionadas, lejos de ser impedimentos para la investigación, constituyen un desafío que debemos asumir como equipo y que nos enriquecerán en la experiencia de la labor investigativa en el campo de la educación.

Implementar el proyecto constituye un paso hacia el cumplimiento de nuestro objetivo, en este sentido es nuestra expectativa que este recorrido tenga continuidad durante las trayectorias académicas de alumnos próximos a ser ILSA-E.

Consideramos que una de nuestras expectativas es lograr obtener documentaciones que den sustento académico a la enseñanza, desde una investigación situada, en un contexto real y cercano a las personas en formación de nuestra institución. Como así también valorizar la investigación como parte activa del aprendizaje, con los alumnos y la comunidad con la cual trabajarán, siendo así los estudiantes partícipes y protagonistas en su propia formación.


Conclusiones

El presente proyecto de investigación es el segundo como equipo desde un enfoque cualitativo y viene a complementar nuestra mirada. Es interesante proyectar y dar lugar a suplementar la mirada, es decir, pensar en brindar oportunidades educativas a los estudiantes, desde un enfoque integral y significativo, interdisciplinar. Como venimos relatando con los colegas y compañeros del equipo, es abrir oportunidad a la posibilidad de intercambiar posiciones y experiencias diferentes en el ámbito del nivel superior, con agentes interesados en la temática, intentando articular la formación con la formación de otros.

Teniendo en cuenta lo expresado hasta el momento, vemos cómo se presenta como necesario el compartir los diversos interrogantes que se fueron presentando a lo largo de este proceso.

Particularmente, pensamos que, si buscamos analizar el trabajo de interpretación de los ILSA-E, es imprescindible ahondar en los vínculos que se establecen con la comunidad sorda y también los que se forjarán con aquellos que estén implicados en la investigación, es decir nuestros estudiantes.

El trabajo de repensar el intercambio comunicativo y la importancia del vínculo con el entorno se nos presenta, como un equipo que acompaña la carrera, como una problemática que debemos abordar desde una mirada que ponga énfasis en la construcción del conocimiento como práctica colectiva y situada, trabajando los saberes construidos entre pares y buscando integrarlos al colectivo profesional como parte también de la investigación educativa en el nivel superior.

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5 Por Comunidad Sorda, entiendo el grupo de personas, con distintos grados de pérdida auditiva, que eligen la lengua de signos como medio de comunicación habitual. Alrededor de este núcleo de personas con alguna forma de sordera, personas oyentes también forman parte de esta comunidad compartiendo la lengua de signos y la Cultura Sorda: familiares, traductores/intérpretes de lengua de signos (TILS), profesores, logopedas e investigadores implicados. (Azevedo, 2015).

6 Para acceder a la fuente, dirigirse ha https://cultura-sorda.org/la-cultura-sorda%E2%80%A8-notas-para-abordar-un-concepto-emergente/

7Nos referimos al presente contexto, ya que el estudio se desarrolló durante dicho periodo.


5 Por Comunidad Sorda, entiendo el grupo de personas, con distintos grados de pérdida auditiva, que eligen la lengua de signos como medio de comunicación habitual. Alrededor de este núcleo de personas con alguna forma de sordera, personas oyentes también forman parte de esta comunidad compartiendo la lengua de signos y la Cultura Sorda: familiares, traductores/intérpretes de lengua de signos (TILS), profesores, logopedas e investigadores implicados. (Azevedo, 2015).

6 Para acceder a la fuente, dirigirse ha https://cultura-sorda.org/la-cultura-sorda%E2%80%A8-notas-para-abordar-un-concepto-emergente/

7Nos referimos al presente contexto, ya que el estudio se desarrolló durante dicho periodo

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